Inmigrantes guatemaltecos crearon con $80 una fábrica de mascarillas

Desde que empezaron con su fábrica de mascarillas, en Etsy las ventas han llegado a $55 mil.

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Brandon, a la izquierda, acompaña a sus padres Yolanda Escobar y Luis Villagrán, creadores de la empresa 502 Graphics Studios & Apparel, con sede el el Koreatown, en Los Ángeles.(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

La pandemia hizo tocar fondo a Yolanda Escobar y Luis Villagrán. Se quedaron sin trabajo y estaban encerrados en casa debido a la pandemia; pero cuando el capital que les quedaba eran únicamente 80 dólares, surgió la idea de crear sus propias mascarillas sin imaginar que sería un próspero negocio: ahora toda una fábrica de mascarillas.

«Me di a conocer en esta industria y ahora muchos quieren ser parte de esta cadena», confesó Villagrán sobre los resultados de una idea que les costó desvelos y sufrimiento, después de ver cómo sus finanzas se evaporaban y no tenían una fuente de ingreso para proveer alimento a sus tres hijos.

Esta pareja es originaria de Quetzaltenango, Guatemala, según informa Los Angeles Times. Los últimos tres años los dos trabajaron para Lyft, una oportunidad que aprovecharon por la flexibilidad de horario, ya que les permitía cuidar y atender sus hijos de 13, 11 y 7 años, aunque lo que tenían en mente era establecer un negocio propio.

Algunas de las muestras de mascarillas confeccionadas llevan estampadas los colores de las banderas de países latinoamericanos.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En la medida que el reembolso de los impuestos se agotó, analizaron que debían hacer algo. «Solamente teníamos 80 dólares», aseguró Villagrán, pero su esposa no estaba de acuerdo a que regresara a manejar por las calles. «Cuando estás apretado de plata, salen las grandes ideas», agregó.

En el pasado, él había hecho diseños para camisetas y ahora se le ocurrió que podía vender mascarillas. Su idea era comprarlas hechas y él se encargaría de colocarle su propio arte.

Sin embargo, después de gastar $40, es decir la mitad de su único capital, en una orden que hicieron a una compañía local, ésta se atrasó en el envío y le dijeron que tardarían tres semanas en llegar. «Se estaban cerrando todas las puertas», dijo el joven de 38 años.

Escobar entró en escena y se propuso hacerlas ella misma. Lo primero que hizo fue armarse de su mascarilla, guantes y lentes transparentes. Se fue a los callejones a buscar la tela apropiada. Después de visitar cinco lugares, encontró el tejido adecuado para estampar los diseños de Villagrán.

«Nunca nos imaginamos que con mascarillas íbamos a salir adelante», confiesa Escobar, de 45 años, quien por 10 años laboró como empleada y administradora de un negocio de limpieza.

Ahora, ella es la que realiza el control de calidad del producto, coloca las piezas en bolsas y las lleva al correo. En cambio, su esposo ve el diseño, el mercadeo y la contabilidad del negocio.

Antes de establecer su negocio, Yolanda Escobar laboró 10 años en una compañía de limpieza.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

«En esta pandemia, el miedo, la incertidumbre y la inseguridad te hace sentir que el tiempo está pasando, pero se puede hacer dinero», aseguró Villagrán.

En la actualidad, cada semana compran de 400 a 500 yardas de tela. En el mes de julio, elaboraron 15 mil mascarillas. En agosto, la producción se duplicará. En promedio, en este momento están confeccionando 1,000 cubrebocas diariamente, las cuales se venden en internet a $8.99 cada una.

A juicio de este emprendedor, los clientes están comprando su producto por la alta calidad. Cada mascarilla lleva doble tela y algunos consumidores le dicen que el costo es barato para lo que ofrece. Asimismo, están cuidando la atención al cliente y han hecho una gran inversión en el mercadeo.

«Las primeras compras vinieron de Puerto Rico, Florida, Texas, Utah, Idaho y Wyoming», aseguró Villagrán.

Desde que lanzaron el producto, a principios de junio, apostaron por el mercado en línea en eBay y Etsy, y para promocionarse utiliza anuncios en Facebook. En el inicio, las mascarillas se vendían vacías, pero en julio comenzaron a colocarle diseño de banderas de los estados y países, entre otros.

En este momento, la que más se vende es la que lleva el logo de la Fuerza Armada de Estados Unidos, le siguen los cubrebocas con las banderas de Puerto Rico, Filipinas y El Salvador.

«Hacemos cualquier diseño que nos pidan», aseguró.

Luis Villagrán muestra los diseños que están disponibles en la tienda que tiene su empresa 502 Graphics, en el mercado en línea Etsy.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

Desde que empezaron con su fábrica de mascarillas, en Etsy las ventas han llegado a $55 mil, asimismo cuenta que solo en julio ha pagado $8 mil en publicidad en Facebook y en Etsy, la cual va dirigida al mercado anglosajón.

«El marketing mío está con los gringos, ellos me dicen que está muy barato el precio de la mascarilla», reveló el co-fundador de la empresa 502 Graphics Studios & Apparel, cuya sede la tienen en el Koreatown, en Los Ángeles.

Al principio, eran tres personas en esta fábrica de mascarillas. Es decir, ellos dos y una costurera. En este momento, le dan empleo a unas 10 personas, entre costureras y diseñadores, la mayoría de ellos trabaja desde sus casas.

En el corto plazo, necesitarán más trabajadores porque han hecho tres nuevos contratos y ahora también confeccionarán almohadas, bolsas y playeras de sublimación.

«Los sábados nos vamos a las 2 de la tarde, los otros días a las 10 de la noche estamos aquí trabajando», dijo Escobar, al mostrar los cubrebocas en su taller, un local de 300 pies cuadrados que rentaron desde julio, pero que con el trabajo que van recibiendo, el espacio se está quedando pequeño.

En medio del crecimiento de su fábrica de mascarillas, estos empresarios no se olvidan de los negocios latinos locales y a fin de que ellos puedan generar ingresos con la reventa, se los ofrecen a un precio económico, diferente al que tienen en internet.

«Nos estamos ayudando en cadena», sostiene Villagrán.

«Es cuestión de marketing; mis diseños no son únicos, pero el marketing es el que ha funcionado», concluyó Villagrán, dejando en evidencia que su interés a corto plazo es compartir con la comunidad su experiencia para que salgan adelante en sus negocios.

Con información de Los Angeles Times.