¿Por qué acostar boca abajo estaría ayudando a los enfermos de Covid-19?

La técnica 'decúbito prono', conocida como 'acostarse boca abajo', es utilizada para mejorar los niveles de oxigenación.

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En marzo, la OMS recomendó acostar boca abajo a los enfermos de covid-19 que sufren del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).

Muchos pacientes enfermos de coronavirus son acostados boca abajo dentro de las Unidades de Cuidados Intensivos y centros clínicos; ¿por qué esta técnica se emplea con tanta popularidad para tratar el Covid-19?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, en marzo se recomendó acostar ‘boca abajo’ a los pacientes enfermos de coronavirus, pues al sufrir el síndrome de dificultad respiratoria aguda así podían aminorar su malestar.

Y es que la técnica ‘decúbito prono’, conocida como acostarse boca abajo, es utilizada para mejorar los niveles de oxigenación en las personas y combatir padecimientos respiratorios graves.

Al colocarse en esta posición, quienes desarrollaron el coronavirus en su cuerpo aumentan la cantidad de oxígeno que ingresa a sus pulmones, lo que le da tiempo a su organismo de oxigenarse mejor, además de que la abertura de los pulmones en esta posición permite un mayor flujo de sangre.

En plena crisis por la propagación del coronavirus, es una escena que se repite en los hospitales de todo el mundo.

“Muchos de los pacientes con coronavirus no están oxigenando bien sus pulmones y eso los daña. Y aunque en los centros médicos les administramos oxígeno, en ocasiones parece no ser suficiente. Y así, lo que hacemos es acostarlos boca abajo para permitir que los pulmones se vuelvan a expandir”, detalla el profesor de medicina pulmonar y cuidados intensivos de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, Panagis Galiatsatos, a la BBC.

Los pacientes de Covid-19 que han sido tratados con esta técnica han mostrado una mejoría, sobre todo en quienes padecen el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA) aplicándose la decúbito prono de 12 a 16 horas al día.

Pese a que pareciera una tarea sencilla, acostar boca abajo a una persona conectada a un respirador artificial requiere de un número considerable de profesionales experimentados, según lo indica la OMS, pues si se realiza el procedimiento de forma incorrecta podrían haber complicaciones.

“La obesidad es una de las mayores preocupaciones. También se debe tener cuidado con las personas que tengan lesiones en el pecho. Y hay que ser precavidos en caso de que el enfermo tenga un tubo de respiración o un catéter en el cuello. No es fácil. Se necesitan de cuatro a cinco personas para lograrlo de manera efectiva” afirmó Galiatsatos.

Esta técnica comenzó a emplearse en 1970, sin embargo fue hasta 1986 cuando su popularidad creció después de que Luciano Gattinoni, ahora profesor emérito de la Univeristá Statale de Milán demostrara su eficacia.

Este método ayuda a las personas a aumentar la cantidad de oxígeno que ingresa a sus pulmones.

“La pronación no solo es efectiva por que facilita una mayor oxigenación de los pulmones, sino también porque en la posición boca abajo las fuerzas se distribuyen en el pulmón de una manera más homogénea…

Piense en un pulmón sometido a la energía mecánica del respirador, es como si fuera pateado continuamente. Obviamente, cuanto más esta fuerza se distribuye de manera uniforme, menos daño hace”, mencionó a la BBC.

Debido a que ante el coronavirus no existe una cura que haya resultado efectiva, el empleo de este tipo de terapias es la única opción que resta para buscar la recuperación de los enfermos y reducir las molestias que las complicaciones de Covid-19 traen para ellos.